-Oye, ¿por qué aún no ha subido?
-No seas impaciente, ya lo verás, es un diamante industrial.
-Interesante. ¿No es eso de ahí?
-¿Qué? sí pero...
-Pues la verdad, yo sólo veo un trozo de carbón.
-Hace un minúsculo...
-¿Al contenedor?
-Y yo que pensaba que lo había examinado completamente. Vaya desencanto.



"Se acaba de caer otro Mito. ¡qué desilusión! ¿O acaso un alivio? ¡no lo sé ni yo!"




Mi Álter Ego y yo.

2 comentarios:

CdeClarividencia dijo...

A veces pensamos que tenemos ante nosotros El Dorado y luego resulta ser una cabaña como otra cualquiera. De sobra sabemos, que las apariencias, pueden engañar.
Y siempre suele ser mejor saberlo antes, que después.

SINTROLL dijo...

Sólo el alquimista puede confudirte: sólo él puede decidir si quiere que el diamante que sostienes al filo de la llema de tus dedos caiga al suelo y se fracture en minúsculos trocitos de carbono dibujando líneas de carboncillo a su paso hasta que un ligero viento lo debane por momentos.

Ahora bien, él eres tú y con el diamante en tus manos puedes obtener grandes objetivos, ¿dejarás que caiga esta vez?