
Escribo líneas tenues o coloridas, con la inocencia que aún guardo, porque es así, aunque parezca mentira, nunca nos desprendemos del todo de ella, siempre queda parte de esa fragilidad, de ese pudor, de ese desconocer de ciertas cosas, entonces sí; me siento inocente, hoy más que nunca, como antes, como ayer.
Inocente de sentir, de seguir, de vivir, libre; con las alas medio rotas pero con ganas, con deseos de existir aunque muchas veces carezca de fuerzas y esperanzas.
Inocente de lo que soy, de muchas veces tratar de encerrarme en una cápsula de cristal donde nadie más me pueda mirar, donde ni siquiera yo quisiera al exterior divisar.
Inocente de reírme de la vida con ironías, con sarcasmos.
Inocente de mí, de ser yo, de estar en un lugar que nunca pedí tener, sin embargo, cuando adoro merecer.
Soy incluso inocente de sentir, expresar. De despertar con un sabor dulce que me invita ir a por más, de entregar a manos llenas mi alma y mi cariño aunque muchas veces no me regresen ni la mitad, pero qué se le puede hacer si también soy inocente de querer. Además cuando verdaderamente se quiere, no se espera recompensas, basta con darse entero para descubrir que lo sincero de aquel cariño, es la ilusión, esa que no merece pagos ni contratos firmados.
Inocente de mirar a cada persona sólo por sus buenas intenciones y no pararme a pensar un segundo, en sus segundas intenciones, hasta en sus dobles sentidos y deslices verbales. ¿Cuándo aprenderé? No lo sé.
Inocente de llorar, de reír, de verdaderamente vivir. Lo disfruto hasta más no poder, hasta que la alegría se esparza por mi piel y las lágrimas broten por doquier. Inocente de ti, y todos los que sin saberlo y tal vez sin pedirlo, se han cruzado por mi camino, llenándolo de alegrías y muchas veces de desidia, de soledad y compañía, de esperanzas y sueños rotos, de ilusión y tristeza.
¿Así soy yo?
Mi inocencia irónica y lamentable.
Líneas robadas e identificativas.

3 comentarios:
Tu inocencia es la mejor de tus virtudes, no la menosprecies.
Un beso.
Inocente de vivir... porque la vida se vive una vez, pero has de vivirla con ilusión.
Inocente de vivir mi niña, sigue inocente, porque la inocencia no hay que perderla, la inocencia nos hace nobles, nos llena de ilusiones, de despertares.
Un abrazo pequeña, sigo leyendote.
La inocencia a veces puede ser ironica, aunque yo más bien la definiría como paradojica, ya que todos deberiamos tenerla y muy pocos la conservamos, y eso supone un sinsentido.
Pero nunca lamentable.
Otro abrazo.
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